La crema de calabacín y manzana es una combinación sorprendente y deliciosa. El contraste entre la suavidad del calabacín y el toque levemente dulce y ácido de la manzana transforma una crema tradicional en un plato delicado y reconfortante.
Es una alternativa perfecta para cenas ligeras, muy fácil de preparar y con un perfil nutricional excelente para cuidar la digestión.
Ingredientes (para 4 personas)
Calabacines medianos: 2 unidades (lavados y cortados en rodajas con piel).
Manzana verde (tipo Granny Smith): 1 unidad (pelada, sin corazón y troceada).
Puerro: 1 unidad (solo la parte blanca, lavada y cortada en rodajas).
Cebolla: 1/2 unidad picada.
Caldo vegetal o agua: 500 ml (lo justo para cubrir los ingredientes).
Aceite de oliva virgen extra (AOVE): 2 cucharadas soperas.
Quesitos ligeros o bebida vegetal: 2 unidades (opcional, para dar más cremosidad).
Sal, pimienta negra y nuez moscada: Al gusto.
Paso a Paso: Cómo prepararla
Pochar las verduras: En una olla grande, calienta las dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Añade el puerro y la cebolla picados y rehoga durante 5 minutos hasta que estén blandos.
Añadir el calabacín y la manzana: Incorpora los trozos de calabacín y manzana troceada. Remueve y cocina a fuego suave durante 3 o 4 minutos más para que se impregnen bien los sabores.
Cocer: Vierte el caldo vegetal o agua hasta cubrir justo el nivel de las verduras (no te pases de líquido para que no quede demasiado clara). Añade una pizca de sal y pimienta. Tapa y deja hervir a fuego medio durante 15 minutos.
Triturar: Retira la olla del fuego, añade los quesitos (si los usas) y una pizca de nuez moscada. Tritura con la batidora de mano a máxima potencia durante 2 minutos hasta obtener una textura suave, homogénea y cremosa.
Servir: Sirve bien caliente con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas semillas de calabaza o crostinis de pan integral por encima.
Beneficios de esta receta para tu salud
Baja en calorías y rica en agua: Ideal para dietas de control de peso por su alto poder saciante y baja densidad calórica.
Rica en pectina y fibra: La manzana aporta pectina, una fibra soluble que cuida la salud intestinal y ayuda a regular el colesterol.
Digestión muy fácil: Un plato suave y ligero, perfecto para cenar y descansar profundamente.
