El shakshuka es un plato clásico del Mediterráneo oriental que ha conquistado las cocinas de todo el mundo. Consiste en huevos escalfados directamente sobre una aromática salsa de tomates maduros, pimientos, cebolla y especias.
Es una opción versátil, económica y facilísima de preparar, perfecta tanto para un desayuno o brunch proteico como para una cena rápida y llena de sabor.
Ingredientes (para 2 personas)
Huevos frescos: 3 o 4 unidades.
Tomates maduros triturados: 400 g (o tomate natural en conserva).
Pimiento rojo: 1 unidad picada en dados.
Cebolla: 1 unidad mediana picada fina.
Dientes de ajo: 2 unidades picados.
Aceite de oliva virgen extra (AOVE): 2 cucharadas soperas.
Comino en polvo: 1 cucharadita.
Pimentón dulce (o picante si te gusta el toque especiado): 1 cucharadita.
Sal y pimienta negra: Al gusto.
Cilantro o perejil fresco: Un puñado picado para decorar.
Paso a Paso: Cómo prepararlo
Pochar las verduras: En una sartén grande (preferiblemente de hierro o antiadherente), calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y el pimiento rojo, y cocínalos durante 8-10 minutos hasta que estén blandos.
Aromatizar: Agrega el ajo picado, el comino y el pimentón. Remueve durante 1 minuto para que las especias suelten su aroma sin quemarse.
Cocinar la salsa: Vierte el tomate triturado, salpimenta al gusto y deja reducir a fuego lento durante 10-12 minutos hasta obtener una salsa espesa y sabrosa.
Añadir los huevos: Con ayuda de una cuchara, haz pequeños huecos o «nidos» en la salsa de tomate y casca un huevo dentro de cada hueco.
Cuajar: Tapa la sartén y cocina a fuego suave durante 5-8 minutos, hasta que las claras estén completamente cuajadas pero las yemas sigan líquidas.
Servir: Decora con perejil o cilantro fresco picado por encima y sirve inmediatamente directamente en la sartén, acompañado de un buen pan artesanal.
Beneficios de esta receta para tu salud
Proteínas de alto valor biológico: Los huevos aportan aminoácidos esenciales y nutrientes clave como la colina y la vitamina B12.
Antioxidantes naturales: El tomate cocinado con aceite de oliva multiplica la absorción de licopeno, un potente protector cardiovascular.
Bajo en carbohidratos: Un plato nutritivo con muy bajo índice glucémico, ideal para mantener la energía estable.
